Un homenaje al rock del siglo XXI
Mis 50 discos favoritos de estos primeros 25(+1) años
De placeres, culpables y placeres culpables
Descubrir que uno de nuestros artistas preferidos está muy lejos de ser un ciudadano modelo nos pone en un compromiso.
El trágico final de una banda legendaria
Un accidente en medio de la nada acabó con la carrera de una de las mejores bandas del país.
Los 2000, el universo expandido del rock de los 90
La música de la primera década del siglo XX merece más reconocimiento del que tiene
Tan solo necesitas 320kbps
Como buen millennial amante de la música, me he tragado no pocos debates sobre el romanticismo de lo analógico y la practicidad de lo digital. Yo siempre tuve clara mi postura, al menos en lo que a consumo se refiere: desde el principio adoré al CD como medio definitivo y nunca sentí un impulso fetichista por el vinilo. Para mí, aquellos trastos eran demasiado delicados, extremadamente aparatosos, y ni siquiera sonaban todo lo bien que yo exigía. El Compact Disc era el formato duradero, todoterreno y de alta fidelidad en el que confiaba con fe ciega y aquellos discos de mi adolescencia estaban destinados a acompañarme para siempre en sus pequeñas cajas de plástico transparente. O eso pensaba.